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¡La psicomotricidad no existe! Hagamos Fiabe Motorie

Marco Bettoni · Archivo Fiabe Motorie® · Publicado originalmente en La Rivista di Educazione Fisica, Scienze Motorie e Sport, marzo de 2019.

Nota editorial: esta página vuelve a presentar en formato web los contenidos del artículo original. Las referencias temporales y a colaboraciones pertenecen al contexto de su publicación en 2019.

Una provocación para abordar un tema que nos importa especialmente: qué actividades pueden favorecer mejor el desarrollo de los niños. Una búsqueda de armonía y de un equilibrio físico, psicológico y social saludable.

Por qué promover la actividad motriz en la infancia

Una persona sana no solo está libre de enfermedad, sino que construye un equilibrio entre cuerpo y mente. En los primeros años este recorrido necesita experiencias motrices ricas, variables y adecuadamente acompañadas. El juego libre tiene un gran valor social y relacional, pero por sí solo no siempre garantiza una variedad suficiente de experiencias motrices: los niños pueden permanecer mucho tiempo quietos o repetir los mismos patrones.

Para desarrollar competencias motrices, la actividad también debe poder ser estructurada y acompañada por un adulto competente, capaz de modular dificultad y exigencias según el niño y su zona de desarrollo próximo.

Salud, socialización y funciones ejecutivas

La actividad motriz en la infancia tiene al menos tres grandes dimensiones. La primera es la salud, porque una práctica física regular contribuye a construir estilos de vida activos. La segunda es la socialización: mediante el juego y el movimiento los niños aprenden a estar con los demás, respetar reglas y compartir experiencias. La tercera se refiere a las funciones ejecutivas, es decir, habilidades como flexibilidad, inhibición, autocontrol, memoria de trabajo, resolución de problemas, planificación y atención.

Estas competencias son especialmente relevantes en la etapa preescolar. Implicarlas mediante actividades adecuadas significa ofrecer al niño oportunidades para afrontar demandas progresivamente más complejas, también en el paso a la escuela primaria.

Cómo debería ser una actividad motriz que implique también la mente

Las propuestas deberían ser estimulantes y variables, permitir aumentar gradualmente la dificultad, evitar la monotonía y favorecer un aprendizaje continuo mediante tareas nuevas. Repetir es importante, pero la repetición debería producirse dentro de experiencias que mantengan vivo el compromiso.

El papel del cuento

Una de las soluciones propuestas por Fiabe Motorie® es utilizar la narración como entorno en el que vivir el movimiento. El cuento ayuda al niño a conectar el mundo fantástico con la acción, identificarse con un personaje y vivir la experiencia con mayor implicación.

Los ejercicios se diseñan para implicar patrones motores y determinadas demandas cognitivas, mientras la historia da sentido a la experiencia. El movimiento no es un añadido al cuento y el cuento no es un simple marco: ambos elementos se diseñan conjuntamente.

El objetivo es ofrecer experiencias en las que cuerpo, pensamiento, emoción y relación puedan trabajar de forma integrada. Acompañar el crecimiento requiere continuidad, investigación y capacidad de observar. Ver a los niños participar con entusiasmo sigue siendo una señal inmediata del valor educativo de la experiencia.

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